
Más de cinco décadas de trabajo han construido una ruta que une diagnóstico, atención especializada, solidaridad y una comunidad que hoy también se moviliza desde Miami.
Salvar un corazón no siempre comienza en un quirófano. A veces comienza mucho antes: cuando un equipo llega a una región donde una familia nunca había tenido acceso a un especialista; cuando una valoración permite descubrir una cardiopatía que no había sido diagnosticada; o cuando un niño puede continuar una ruta de atención que quizás nunca habría comenzado.
Entender esa primera parte de la historia permite comprender la verdadera dimensión de la Fundación Cardioinfantil – LaCardio.
Fundada en 1973 y convertida con los años en una institución hospitalaria de alta complejidad, la Fundación ha hecho de la atención cardiovascular y del acceso a medicina especializada una parte esencial de su misión social.



Uno de los vehículos fundamentales para hacerlo es el programa: Regale una Vida.
El modelo parte de una idea sencilla: si algunos de los niños que necesitan atención especializada no pueden llegar fácilmente hasta el hospital, creemos mecanismos que permitan acercar el diagnóstico a ellos.
De allí nacen las brigadas de diagnóstico cardiovascular. Profesionales de distintas disciplinas se desplazan a regiones de Colombia, valoran a niños con posibles enfermedades del corazón y determinan quiénes requieren estudios, seguimiento, procedimientos o atención de mayor complejidad y, cuando es necesario, el proceso continúa en Bogotá.
Las cifras dan una escala del trabajo realizado: más de 73.000 niños valorados y 17.000 procedimientos y cirugías realizados o facilitados a través de esta misión social.
Pero hay otro elemento que ayuda a explicar por qué esta historia tiene hoy una presencia especial en Miami.
American Friends of Fundación Cardioinfantil nació para respaldar esta misión desde Estados Unidos. Registrada como organización 501(c)(3), conecta a la Fundación con una comunidad de donantes, voluntarios, empresas y aliados que apoyan iniciativas para ampliar el acceso de niños con enfermedades cardiovasculares a diagnóstico, tratamiento y atención especializada.
En otras palabras, Miami no funciona simplemente como lugar de recaudación. Se ha convertido en uno de los puentes de la causa.
Familias de Estados Unidos han participado como voluntarias, jóvenes han creado sus propias iniciativas, artistas han prestado su voz y empresarios o líderes comunitarios se han acercado a una misión que ocurre físicamente en Colombia pero cuya capacidad de movilizar solidaridad ha cruzado fronteras.
Ese puente tendrá el próximo 30 de septiembre una de sus expresiones más visibles con HEARTBEATS Music Gala, donde Fonseca, Andrés Cepeda y Gian Marco se reunirán en Miami alrededor del programa Regale una Vida.

La gala atraerá naturalmente atención por sus artistas y por quienes estarán presentes. Pero la historia que merece permanecer después del evento es otra, es la de una institución que entendió que la desigualdad frente a una enfermedad puede aparecer incluso antes del tratamiento: aparece cuando alguien no sabe que está enfermo, cuando no existe un especialista cerca o cuando llegar a un centro médico parece imposible.
Por eso una brigada importa. Por eso un diagnóstico importa. Y por eso, detrás de cada cifra, hay algo mucho más concreto: un niño que pudo entrar a tiempo en una ruta de atención.
En medicina, algunas de las historias más extraordinarias empiezan con una operación. En Fundación Cardioinfantil, muchas comienzan antes: comienzan encontrando a quien necesita ayuda.

Como parte de HEARTBEATS, la subasta silenciosa también está abierta en línea: https://fcardioinfantil.betterworld.org/auctions/heartbeats-auction