Desde Washington D.C., Juliana Loiza recibe Doctorado Honoris Causa en Derechos Humanos


En la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA), uno de los espacios más emblemáticos para el debate de la justicia y la dignidad en el continente, la líder social Juliana Loiza fue reconocida con el Doctorado Honoris Causa en Derechos Humanos.

El título fue otorgado por la Colegiación Internacional de Abogados y Asociación de Defensores de Derechos Humanos CIADH, junto a instituciones académicas internacionales, en reconocimiento a su trayectoria en la defensa activa, estratégica y sostenida de los derechos humanos.

“Hoy no solo recibí un título. Hoy vi materializada una promesa que me hice hace muchos años y que solo de la mano de Dios ha sido posible”, expresó la homenajeada durante el acto.

Un reconocimiento con raíces profundas

Para Juliana, este logro no nació en una oficina ni en un escritorio académico. Nació en el trabajo constante de terreno.

Nació en cada proyecto desarrollado a través de RedMark.
En cada mujer que encontró educación en sus programas.
En cada proceso de prevención, formación y acompañamiento frente a la violencia.

También nació en el impacto cultural generado por iniciativas como Niñas Escritoras, donde niñas y adolescentes aprenden que su talento vale más que su exposición, y que su voz es poder, no mercancía.

Su labor, impulsada desde la Fundación MujerEva, ha estado enfocada en prevenir la violencia, formar criterio y transformar cultura desde la educación estratégica y la construcción de conciencia.

Primera doctora en su familia

Más allá del honor institucional, el reconocimiento tiene un profundo significado personal: Juliana Loiza se convierte en la primera persona en su familia en alcanzar un doctorado.

El título fue dedicado a su madre, Betty López, a quien describió como la primera mujer valiente en su linaje.
“Ella sembró carácter cuando no había recursos. Fe cuando no había garantías. Disciplina cuando nadie miraba.”

Liderazgo con propósito

Recibir este doctorado en la OEA representa no solo un logro académico, sino la validación internacional de una trayectoria construida con visión, coherencia y compromiso social.

Este reconocimiento honra años de trabajo silencioso, estratégico y transformador en favor de mujeres y niñas, posicionando su liderazgo como referente continental en materia de derechos humanos.

Hoy, Juliana Loiza celebra no solo un título, sino la confirmación de que cuando el propósito se alinea con la fe y la acción, los sueños trascienden fronteras.

Y como ella misma expresó:
“Este título lleva mi nombre, pero tiene las huellas de muchas manos.”