Juan Camilo Fuentes: el latino que convirtió el amor por los animales en una causa política

En Barranquilla no todos los líderes se reconocen por un discurso. Algunos se reconocen por una huella. Y esa huella, es la que identifica a Juan Camilo Fuentes Pumarejo, un dirigente colombiano al que muchos llaman con cariño “el man de los perritos”.

Pero detrás del apodo hay una historia profunda de vocación, coherencia y servicio.

Vallenato de nacimiento y barranquillero de corazón, Juan Camilo encontró en la capital del Atlántico la oportunidad de construir no solo una carrera pública, sino una misión de vida: defender a quienes no tienen voz.

Abogado de la Universidad Externado de Colombia, con diversas especializaciones y una maestría en Gobierno y Políticas Públicas, Juan Camilo pudo haber elegido un camino cómodo en el sector privado.
Sin embargo, decidió entrar al servicio público con una convicción clara: el poder solo tiene sentido cuando mejora la vida de los que no tienen voz.

Durante sus periodos como concejal de Barranquilla — y especialmente como Presidente del Concejo — impulsó algo poco común en la agenda pública latinoamericana: poner el bienestar animal en el centro de las decisiones de ciudad.

Su trabajo ayudó a fortalecer programas de protección animal, la creación del Centro de Bienestar Animal (CBA), un hospital gratuito para animales de estratos bajos en el que se han atendido más de 30 mil casos; jornadas masivas de atención y esterilización, más de 300 procesos de adopción responsable y la creación de patrullas para atender casos de maltrato. Miles de animales fueron atendidos gracias a estas iniciativas, pero también las familias recibieron acompañamiento y apoyo.

Uno de los capítulos más representativos de su gestión fue la sustitución de 646 vehículos de tracción animal (VTA) en la ciudad y logró el decreto 785 de 2024 que prohíbe la circulación de los mismos. Durante años, caballos y mulas arrastraron cargas en medio del tráfico urbano, mientras familias vulnerables dependían de esa actividad para sobrevivir.

Juan Camilo defendió una transición que combinara dignidad humana y respeto por los animales, impulsando alternativas productivas para los conductores y avanzando hacia la eliminación de esta práctica en la ciudad.

¨el progreso no se trata de reemplazar, sino de transformar la vida de todos.¨ Anotó Juan Camilo.

Aunque su imagen está fuertemente ligada a la protección animal, su trabajo ha sido más amplio. Ha participado en la construcción de espacios para personas con discapacidad y sus cuidadores, ha apoyado procesos de emprendimiento local, ha acompañado iniciativas de mujeres y ha liderado jornadas comunitarias durante más de una década.

Su paso por escenarios nacionales como el Senado de la República y su rol dentro de su colectividad política muestran un perfil que combina experiencia institucional con trabajo social de base.

Hoy, Juan Camilo Fuentes aspira a la Cámara de Representantes por el departamento del Atlántico. Su meta es llevar al Congreso la misma bandera que ha defendido en su ciudad:
una política con empatía, modernización con sentido social y defensa de quienes rara vez son prioridad.

En un continente donde la política suele asociarse con confrontación, su historia representa otra narrativa: la de líderes que nacen de causas reales, crecen escuchando a la gente y entienden que gobernar también es cuidar.

Para la comunidad latina dentro y fuera de Colombia, perfiles como el de Juan Camilo Fuentes muestran cómo una causa local puede convertirse en un símbolo de liderazgo humano.

Porque cuando alguien en Barranquilla dice “ahí viene el man de los perritos”, no hablan solo de animales. Hablan de un servidor público que decidió que la política también podía tener corazón.

Juan Camilo encontró en Barranquilla la puerta de oro para brillar, siendo la voz de los que no tienen Voz. La huella con la que firma su compromiso para seguir trabajando por un departamento más incluyente. Y en tiempos donde eso parece extraordinario, tal vez sea precisamente lo que más se necesita.

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